POR DAVID VOLQUEZ ROMAN.
Para Ecos del Sur.
Cada mañana saco espacio a mis instintos y los ventilo al sol. Es la manera, en que seco mi ira, profilaxis para prevenir la cólera emocional generada por la irresponsabilidad, en que operan los dirigentes y nosotros, los dirigidos.
Nuestro país tiene gran cantidad de ríos, cuyas cuencas altas están, por encima de 2 mil metros sobre el nivel del mar, recogiendo todas las excretas vertidas en esta. Las letrinas, cuando las hay están en las estribaciones de las montañas, descargando y contaminado cañadas, arroyos y ríos.
Recordemos esa gran cruz bendita, formada en la cordillera central, por el nacimiento de los ríos ozama, Haina, Nizao, Yuna, Yaque del norte y del sur, riqueza que mal administrada ha provocado las tragedia de Tamayo, 13 años atrás y la del Lago, hoy.
Nuestra insistencia sobre el cólera bacteriana, causada por el vibrione choleri, presente en toda la isla, es por la contaminación, igual ocurre en el sur de china, en Nepal y nuestro vecino Haití.
La ciudad de Barahona hace más de 25 años, se inicio la construcción del sistema cloacal y la planta de tratamiento de aguas negras. la cual ha dejado de trabajar por una inversión de 2 millones de pesos, por INAPA, suma parecida a la invertida hoy por el ayuntamiento municipal, en malecón de la avenida enriquillo en la siembra de 94 palmas reales, endebles, moribundas y mal sembradas, quizás para reponer 70 palmas manilas de 6 pies, sacadas del malecón, 2 años atrás.
La ciudad universitaria de Barahona con una inversión 2500 millones de pesos, para alojar alrededor de 10 mil estudiantes, empleados y profesores no tiene drenaje pluvial para conducir las aguas de inundación del río Palomino, en cuyo lecho existe una laguna pozo séptico, de 45 mil metros cúbicos de volumen.
Hasta aquí, estamos a merced de los ocasionales fenómenos naturales. A lo cual agregamos, que la defecación de esta gran cantidad de persona, es conducida por un sistema cloacal empalmado al de la avenida Luperón, el sistema o tubería sanitaria del nuevo recinto de la ciudad universitaria, con un diámetro de 21 pulgadas, conecta en la avenida Luperón, con otra tubería sanitaria de 8 pulgadas, la cual descarga hasta la calle 16 de agosto en el mercado publico y de ahí hacia el mar.
En el área del mercado público se satura de heces fecales, plumas de pollo y basura, con frecuencia varias veces al año tiene que ser asistido con un camión succionador para destaponar la tubería, y desde la 16 de agosto hasta la Colón.
Hay un tramo de 100 metros, en el cual ni los contratistas de la universidad, ni el cabildo municipal, ni INAPA han instalado una tubería sanitaria por lo menos de 8 pulgadas, para satisfacer la demanda de mas de 5 mil usuarios que continuamente van a estar utilizando las instalaciones sanitarias del nuevo recinto de la ciudad universitaria; todo lo cual provocaría un derrame de heces fecales y basura en el área del mercado publico. Estamos a la puerta de una catástrofe sanitaria en el mercado pública de Barahona, con el cólera, dengue y demás infecciones sanitarias
Otras cloacas descargan en las calles Nuestra Señora del Rosario, Jaime Mota, el Malecón, río Birán y la costa.
Lo peligroso del caso, es que esto es de conocimiento de las autoridades municipales y nacionales correspondientes.
Los que esperamos vivir aquí todo el tiempo, sin albergar irnos a Miami, nos aterra, sentimos un terrorismo, que nos persigue hasta en nuestros sueños. La descripción del polígono central y de terraza calcárea de la capital dominicana y la llanura del Este, donde las heces van al subsuelo, del cual se extrae agua para fines domésticos, en la calle José Contreras entre la Lincoln y la Jiménez Moya, lo mismo que la Jiménez Moya con Independencia, frente a la parada del metro, afloran las heces cloacales, es una tragedia de marca mayor.
Estamos frente a una enfermedad que los nipones luchan por tener una vacuna para humanos.
No estamos frente al cólera emocional, ni al divertido cólera ja, ja. Esta temible bacteria ha llevado a líderes mundiales, a interrumpir sus agendas y reflexiones sobre conflictos mundiales, para enmarcarse, en la tragedia que para el caribe significa esta.
Es tiempo de tratar la presencia de esta temible epidemia, como una emergencia, donde todos los dirigentes, autoridades y sociedad hagamos sinergias, ayuntemos todas las ideas, ideales y acciones para disminuir la dimensión de la tragedia. Mañana es tarde.
El autor es ingeniero agrónomo.
Ex administrador del ingenio Barahona.